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Termostatos controlados por MAP: cómo la tecnología ECM mejora el ahorro de combustible, el rendimiento y las emisiones

El termostato es uno de los componentes más importantes del sistema de gestión térmica de un motor. Durante décadas, solo hacía una cosa: abrirse cuando el líquido refrigerante alcanzaba una temperatura determinada y cerrarse cuando bajaba de ella. Esa lógica mecánica tan sencilla funcionaba bien en los motores de combustión interna, pero tiene limitaciones que los motores modernos ya no pueden permitirse.

Los termostatos controlados por MAP suponen un gran avance. Al combinar el funcionamiento tradicional basado en la temperatura con las señales del módulo de control del motor (ECM), permiten que el motor gestione el calor con mayor precisión, adaptándose en tiempo real a las condiciones de conducción en lugar de reaccionar únicamente a la temperatura.

Cómo funciona un termostato MAP

Un termostato estándar responde a un único parámetro: la temperatura del líquido refrigerante. Cuando el líquido refrigerante alcanza la temperatura de apertura del termostato, la válvula se abre para permitir que el líquido pase por el radiador. Cuando la temperatura baja, se vuelve a cerrar.

Un termostato MAP funciona según el mismo principio térmico, pero añade un segundo nivel de control. Un actuador eléctrico situado dentro de la carcasa del termostato recibe órdenes del ECM, que supervisa constantemente la carga del motor, la velocidad del vehículo, el consumo de combustible y otros parámetros. En función de estos datos, el ECM puede ordenar al termostato que se abra o que permanezca cerrado, independientemente de la temperatura del líquido refrigerante.

¿Qué cambia en la práctica?

La lógica de doble entrada de un termostato MAP ofrece tres ventajas cuantificables:

  • Mayor ahorro de combustible. A velocidades de autopista, el ECM mantiene el termostato cerrado durante más tiempo, lo que permite que el motor funcione a una temperatura del líquido refrigerante más alta. Un motor más caliente quema el combustible de forma más eficiente, lo que reduce el consumo en condiciones de conducción habituales.
  • Respuesta inmediata en el rendimiento. Cuando la carga aumenta —al adelantar, subir una pendiente o remolcar—, el ECM detecta el cambio y abre el termostato al instante. La temperatura del líquido refrigerante baja y se protege el rendimiento del motor antes de que se acumule el estrés térmico.
  • Menos emisiones. Un funcionamiento constante dentro del rango térmico óptimo del motor permite una combustión más completa y genera menos subproductos nocivos en los gases de escape, lo cual es consecuencia directa de un control más preciso de la temperatura en todos los ciclos de conducción.

Síntomas de avería y aspectos a tener en cuenta en el mantenimiento

Como el termostato MAP lleva un actuador eléctrico, sus modos de fallo son distintos a los de un termostato convencional.

Entre los síntomas más comunes de una avería se encuentran:

  • Se ha encendido el indicador de gestión del motor
  • Menor consumo de combustible
  • Aumento de las emisiones de escape
  • La temperatura del motor está fuera del rango esperado

Para el diagnóstico suele hacer falta un lector de códigos. Cuando se confirma un fallo, hay que cambiar todo el conjunto del termostato; el actuador eléctrico no se puede reparar por separado.

Termostatos MAP de MotoRad

MotoRad lleva desde 1958 desarrollando tecnología de termostatos, incluidos los conjuntos MAP de control eléctrico y controlados por ECM. Los termostatos MAP de MotoRad, que se suministran como unidades completas según las especificaciones de los fabricantes de equipo original (OE), cubren las principales aplicaciones de la región EMEA en vehículos del Grupo VAG, el Grupo BMW, Stellantis, el Grupo Renault y Ford Europa.

Para obtener toda la información sobre la solicitud, visita eu.motorad.com o ponte en contacto con tu representante local de MotoRad.

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